Ni un pibe para la guerra imperialista
Las burguesías del mundo se preparan para la guerra con medidas coercitivas contra los jóvenes. Detrás de la mano dura contra la juventud se esconde el reclutamiento para futuras guerras.
En el actual panorama de guerra mundial, las leyes punitivas y el servicio militar obligatorio están íntimamente ligadas.
Detrás de la mano dura contra la juventud se prepara el reclutamiento compulsivo para las guerras en curso. Para este fin, las clases dominantes de las distintas potencias en pugna promueven leyes para perseguir a los jóvenes de los sectores populares, para ser usados como carne de cañón de sus intereses en conflictos bélicos por el control de zonas con recursos naturales, apropiación de nuevos mercados y extensión el poder militar hacia otras regiones.
Engels ya lo advertía en el Anti-Dürhing: "el militarismo moderno exige armar al pueblo, pero no para defender al pueblo, sino para que la burguesía defienda sus mercados con sangre proletaria”.
En períodos de crisis capitalistas y de intensificación de las disputas interimperialistas, como el actual, los Estados tienden a profundizar mecanismos de disciplinamiento social orientados especialmente hacia la juventud trabajadora. No es casual: se trata de uno de los sectores más golpeados por la precarización y exclusión del empleo formal y falta de perspectiva de futuro, que los sitúa en condición de vulnerabilidad y los deja disponibles para el cuartel o para la cárcel. Esa situación los convierte en un sector social particularmente sensible a procesos de radicalización y rebelión. En este marco, las políticas punitivas funcionan como instrumento de coerción estatal destinadas a regimentar a la juventud y subordinarla a las necesidades de la reproducción del orden capitalista, incluida la guerra.
Cuando todas las expresiones de derecha en Argentina y el mundo piden medidas punitivas para los y las adolescentes, cuando se reabre el debate del servicio militar obligatorio* con la excusa de alejar a los jóvenes marginados de las calles, no están combatiendo el delito: van por los pibes pobres porque ahí está el ejército de reserva. Desocupados hoy, soldados mañana.
El capital necesita de ejércitos de masas para disputar por el litio, el petróleo y los mercados. Pero la juventud no quiere ir a morir por los intereses de Wall Street, Silicon Valley o Techint, disfrazados de valores democráticos o patrióticos. Por eso, cada potencia ajusta su legislación represiva interna en función de sus necesidades externas apelando a leyes coercitivas.
El agotamiento del régimen capitalista impulsa a las burguesías imperialistas a guerras por la conquista de nuevas hegemonías territoriales y por el saqueo de países menores, en una nueva estrategia de recolonización global.
La juventud junto al resto de la clase obrera y todos quienes entiendan que debemos organizarnos para evitar ser llevados a una nueva matanza mundial, tenemos que levantar nuestras voces para decir que no vamos a regar con nuestra sangre las trincheras de las petroleras, las mineras y los bancos. Y debemos apuntar a nuestro verdadero enemigo: la clase capitalista y el imperialismo.
NO AL SERVICIO MILITAR OBLIGATORIO
NI UN PIBE PARA LA GUERRA IMPERIALISTA
REVOLUCIÓN SOCIALISTA O MÁS BARBARIE CAPITALISTA
N.J.
*Algunos ejemplos:
EUROPA, Alemania: prepara el regreso de un servicio militar buscando contactar a unos 700.000 jóvenes y los hombres de entre 17 y 45 años deben obtener aprobación previa para viajes al extranjero superiores a tres meses; Croacia: restablece el servicio militar obligatorio para hombres de entre 19 y 29 años, tras 17 años de suspensión; Dinamarca: amplía su servicio militar obligatorio (ya aplicable a ambos sexos) a 11 meses, con selección por sorteo si no hay suficientes voluntarios.
ESTADOS UNIDOS: registro ahora automático para varones al cumplir 18 años y elevación de edad máxima de alistamiento en el Ejército a 42 años.
ORIENTE MEDIO, Jordania: Reactiva el servicio militar obligatorio después de abolido hace más de tres décadas, para fortalecer la identidad nacional y seguridad.