LA LSR PROPONE DEBATIR, ACORDAR, CONFLUIR

A los grupos, partidos, movimientos, asambleístas, socialistas, agrupaciones democráticas...

El proceso de descomposición violenta del sistema sobre el conjunto de los pueblos, demanda no solo de "una gran lucha" popular que ponga freno al gran saqueo y la represión, sino, muy especialmente, de iniciar un proceso de clarificación política por parte del activismo clasista, democrático y anticapitalista, que, acompañado por métodos transparentes, encare urgente los debates necesarios. Desde la LSR vemos que es prioritario encarar dicha tarea en vista de que:

> Presenciamos los inicios de una nueva carnicería mundial. Su antesala es la guerra de la OTAN contra Rusia y el genocidio del pueblo palestino, televisado las 24hs para que los pueblos del mundo naturalicemos la barbarie y el espejo donde mirar nuestro futuro. Junto a ello, 56 guerras más se desparraman por el mundo, golpes de estado, intervencionismo militar, diseminación de bases, asfixia financiera y comercial, oscurantismo retrógrado y un largo etc.

> La lógica militarista y represiva de toda guerra, imponen el fortalecimiento social y político de nuevas ultraderechas, que de conjunto vienen destruyendo el régimen de derechos y libertades (conquistas laborales, sociales, políticas, culturales, de género, individuales y colectivas) que rigieron en el siglo XX, y en sus expresiones posteriores más debilitadas que conocimos en la región. Es materialmente imposible volver a todo ese mundo.

> El atentado contra Cristina Fernández, su actual condena y proscripción, la caza de brujas que presenciamos a diario contra las personas por los más insólitos motivos, las nuevas leyes y tecnologías represivas y el discurso aterrorizante, se suman a infinitas expresiones represivas previas del estado, pero son un salto cualitativo del poder patronal en pos de disciplinar toda resistencia, disidencia, o mínima irreverencia al nuevo orden que exige el capitalismo hoy.

> Vienen expresándose en la calle múltiples formas de resistir; no es cierto que "la gente no sale a luchar", pero esta ofensiva capitalista -la real batalla cultural- no se revierte con muchas marchas juntas. Igual que la clase, los grupos militantes cotidianos enfrentamos esta ofensiva con escaso intercambio colectivo, genuino, de estudio real y paciente de los otros análisis y posiciones, de aportes críticos, de acuerdos puntuales... todo ello nos coloca, a todos, en peores condiciones para la pelea. Dicha costumbre se naturalizó, pero hoy se vuelve insostenible. Hay que revertirla desde otra cultura política, que corre al margen de toda expectativa electoral. Estamos lejos del abstencionismo sectario, pero la experiencia indica que las elecciones no colaboran en profundizar los debates necesarios, mucho menos constituyen una posible salida para los trabajadores y el pueblo.

> Es preciso, junto a organizar cada resistencia puntual, juntar cabezas a pensar colectivamente, procesar conjuntamente, arribar a conclusiones y análisis superadores, que podrán, o no, confluir en acuerdos de distinto tipo. Es preciso dar este paso con solidez, que nos ayudará a pararnos mucho mejor ante los desafíos, empezando por apuntalar la resistencia contra el gobierno de Milei.

La dispersión, el individualismo político, el sectarismo: juegan a favor del gobierno y el poder. No tenemos todo el tiempo. La LSR está dispuesta.

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