¿Por dónde empezar?... o, ¿cómo continuar? - Introducción (1)

Tano Amato, desde Costa Rica

Estaba pensando que es lo que debo escribir para contestar al universo de opiniones que llenan espacios en relación con lo que está ocurriendo en el mundo.

Y llegué a dos conclusiones:
1. Debo abarcar una gran cantidad de temas. Por lo tanto, ocupará más de un artículo; los necesarios.
2. Pero, visto lo variado de las respuestas habidas y por haber, debo elegir entre relatar o explicar. Elegí esto último.
En consecuencia, debo empezar por lo que llamo metodológico para continuar con lo me gusta definir como la autoconstrucción de la especie humana que -sostengo- está lejos de estar definida. Es decir, es una cuasi-especie.

¿Y qué es lo metodológico?
Definir cuál es la Concepción del Universo, el mundo y el ser humano en los términos que expuso Milcíades Peña, en 1958, en un curso que dio en la Facultad de Ingeniería de la Universidad de Buenos Aires, en Argentina. [1]
En el mismo planteó que hay dos concepciones posibles: la que se apoya en la lógica formal o la que se asienta en la lógica dialéctica. En otras palabras, el idealismo y el materialismo [2] [3] [4]
Pero, no el materialismo vulgar; el materialismo dialéctico.
La lógica formal antecedió a la lógica dialéctica porque, la autoconstrucción de la especie humana es ir del animal a un nuevo animal con un añadido, la cultura humana que es otra autoconstrucción que ha de dar con un cada vez más amplio (en cantidad) agregado cultural -valga la redundancia- y también consecuentemente, el desarrollo cada vez más rico (en la participación de la racionalidad). El avance del conocimiento es un continuo que no se detiene pero que no desecha lo anterior ante lo nuevo sino que lo incorpora en su verdadera nueva realidad sin más aditamento que su relativa importancia a veces en primera importancia pero, como todo conocimiento anterior, generalmente en segundo o tercer lugar.

Muchos intelectuales que se proclaman izquierdistas, dejan de lado todo lo anterior. Lo mismo podemos decir de muchos "periodistas" que pretenden ser analíticos, objetivos y sabihondos para explicar las circunstancias. Ni que hablar de la mayoría de los políticos (fundamentalmente de las llamadas propuestas de izquierda, "progres", socialistas, trotskistas, etc.). Ni mencionemos las autodefinidas como nacionalistas, no-cipayas, estatistas, asistencialistas.
Creo que, supuestamente aclarado lo metodológicamente medular, debemos dejar constancia que para que esto sea así, se debe entender y explicar todo, absolutamente todo, con base a lo que está apoyado -en cada momento presente- en datos y caracterizaciones científicas. Que no es lo mismo que académicas: una cosa es la academia y otra la ciencia. La academia está amarrada a la estructura social vigente; la ciencia, es búsqueda de libertad.
La conjunción de estos dos últimos párrafos, delimitan el terreno sobre el cual debemos abocarnos en todos los aspectos, ya sea aprender y entender más al igual que a ganar adeptos y simpatizantes. Por ejemplo, ¿es posible discutir con alguien que no va más allá de la lógica formal? Con esta lógica, el Big Bang no existe. En consecuencia es imposible hablar de desarrollo, cambio, evolución, espacio y tiempo. Es más, es imposible hablar de historia. Salvo que se sea un Theilard de Chardin o un Georges Lamaitre, que supieron manejar los verdaderos conceptos científicos y mantener su espiritualidad cristiana sin cortocircuitos porque lo determinante era la ciencia y la espiritualidad algo atinente a lo estrictamente individual. De modo entonces que debemos dirigirnos a aquellos que quieren una sociedad con relaciones sociales asentadas en una visión más democrática, más humana (hablando en forma más eufemística). Con quienes viven y sienten el trabajo en el sistema capitalista como el modo en que el patrón aumenta su riqueza. Serán esas mujeres y esos hombres, esa juventud, la que debemos ganar. Recordemos: la lucha por un mejor salario, inevitablemente llevará a un aumento de los precios. SI TODO QUEDA EN ESE ÁMBITO. En otras palabras. Los que queremos una sociedad sin explotados (por lo tanto sin explotadores) tenemos por delante una tarea doble: enfocar y responder lo inmediato y meter todo esto dentro de lo que queremos para la humanidad, el planeta y el universo. Porque, no olvidemos: somos una miguita en lo inmenso del universo (o, tal vez, deberíamos decir multiverso) pero, esa miguita es un constituyente sistémico, entre muchos otros. En consecuencia, somos importantes.

Un poco de historia reciente

En el año 2010 había llegado el momento en que se debía escribir un documento sobre la posible nueva Guerra Mundial [5]
Me propuse, me aceptaron y presenté un documento que se apoyaba en dos escritos fundamentales del llamado marxismo: El Manifiesto del Partido Comunista [6] y El Imperialismo fase superior del Capitalismo [7].
La discusión que se generó, una vez presentado, hizo necesario que recién a fines del año 2012 se diera su aceptación, aunque con reticencias. Dos años de discusión en los cuales, inconscientemente, rompí con una forma de escribir "la teoría" con base a la interpretación del relato de los datos sin ninguna referencia a la constatación con lo central de la teoría del materialismo dialéctico que, dicho sea de paso, deberíamos diferenciarlo con el llamado materialismo histórico porque este es parte de aquel.
De mi parte, debo confesar que escribir con ese criterio fue un acto totalmente inconsciente que pude comprenderlo hace unos tres años, cuando terminé por ser partidario de que la mal llamada izquierda, hacía mucho tiempo se olvidó de la teoría como si esta fuera algo ajeno a la lucha de clases; como una explícita concepción de que la agitación fuera el vehículo para llegar al movimiento de masas y no la combinación de agitación, propaganda y agitación de la propaganda.
Pero, surge una pregunta: ¿Por qué el tal "olvido"? Y, luego, otra: ¿desde cuándo?
¿Es importante aclararlo? Entiendo que es fundamental.
Voy a poner dos ejemplos. Ambos en medio del transcurso de lo que la historiografía oficial llama Edad Media. Leonardo da Vinci y Galileo Galilei.
Ambos, para lo que era su tiempo de vida, estaban -desde el punto de vista de la intelectualidad y la producción de avance y revolución conceptual- muchísimos pasos adelante de su época. Fueron visionarios, propositivos, inquietos en lo referente al conocimiento. Y agredidos. No olvidemos, la Inquisición y su afán de condenar a Galileo. No olvidemos la cantidad de objetos diseñados al detalle por Da Vinci y que se pudieron construir varios años después.
Para ser más claro: fue necesario mucho más desarrollo de la capacidad constructiva (tanto de equipos y aparatos como de clarividentes teorías que hoy entendemos magistralmente científicas). Desarrollo de las habilidades de su tiempo y ruptura revolucionaria de lo existente para ser verdades de a puño.
Como escribieron Marx y Engels, cuando el desarrollo de las fuerzas productivas entran en conflicto con las relaciones sociales existentes, la solución es la revolución. A la inversa, la barbarie.
Existió y sigue existiendo en la mal llamada "izquierda" una pésima caracterización de lo que ocurrió en el mundo en las primeras tres décadas del siglo pasado. Lo que hubo fue una inmensa derrota del movimiento de masas mundial. Evidentemente, la burguesía de ese entonces aprendió muchísimo de los Da Vinci y Galileos que hicieron posible (entre muchos otros y cada uno en su tema) la Revolución Francesa en los siglos que la precedieron. Los Stalin, Hitler, Chiang Kai shek, entre muchos otros, no olvidaron nada de lo que es la lucha de clases para la sobrevivencia del sistema capitalista.
La derrota tuvo tal dimensión que fue imposible reconstruir una aproximación a la calidad de los dirigentes del movimiento obrero y sectores asociados que hicieron temblar al planeta en esas tres décadas.
Esa dimensión fue tan grande que hoy en el momento en que el creciente agotamiento del sistema capitalista puede intentar la destrucción de lo existente ante su imposibilidad de avanzar con el mencionado desarrollo de las fuerzas productivas, tal cual escribió Kautsky allá por 1904... 1905... 1906... 1907... y que Rosa Luxemburgo inmortalizó en aquella consigna actual en su época y muchísimo más en esta, la actual, la nuestra: si no hay Revolución Socialista, habrá sin ningún género de duda, más Barbarie Capitalista.
Estamos a las puertas de lo que se llamaría la Tercera Guerra Mundial (TGM). Digo "llamaría" porque para mí es la segunda dado que la Primera se dividió en dos etapas: las llamadas Primera Guerra Mundial (PGM) y Segunda Guerra Mundial (SGM). Esto lo explicaré en otro artículo porque ni la historiografía oficial ni la "izquierda" se apoyan para hacer una correcta caracterización en la lucha de clases, vital expresión de la lógica materialista dialéctica.
Observemos si no.
Hasta hace unos cuatro años, se hablaba hasta por los codos de la Cuarta Revolución Industrial. Davos era el escenario para discutir infinidad de proyectos que -decían, gritaban- haría posible una nueva época de gran salto en la economía capitalista.
Hoy, Davos fue el escenario en donde nada de eso se habló. Fue en cambio, la plataforma en la que un gran representante de la lumpen burguesía que dirige al sistema, habla de establecer ese deseado (pero esquivo) período de resplandor y se esconde detrás de la fantasía de la mal llamada Inteligencia Artificial a la vez que crece abrumadoramente el capital destinado a las armas y a las guerras en las que se prueban los nuevos conceptos de actividad y táctica militar.
La burguesía hace más o menos un siglo dio paso, se vio obligada, a amasar capital no a partir de desarrollar la capacidad productiva expresada en bienes y servicios sino... buscando y buscando y buscando... el capital ficticio [8] proveniente de las bicicletas financieras, los préstamos inacabables, el paroxismo de la competencia que solo logra crear más monopolios porque esta es la época mundial de la historia de la humanidad del crecimiento del capital (razón de ser de la burguesía) sobre la base de la destrucción.
Esa burguesía lumpen se mueve con los criterios de los lúmpenes: DESTRUIR.
Nosotros, casi que desde cero -pero varios números adelante- debemos rememorar a los Galileos de todas las actividades humanas para que se cumpla aquello de que toda especie busca la sobrevivencia si no logra la vida plena.
La humanidad, esa cuasi-especie, también.
Debemos llevarla adelante y para ello debemos construirnos en medio de la peor crisis de todos los tiempos. El neo-fascismo y sus variantes, es el pus de nuestro organismo.
La medicina sabe como resolverlo.
    Lo demostró.
        Y sigue haciéndolo.
                Lo que debemos hacer, es poner manos a la obra.

Tano Amato, desde Costa Rica
03/02/2026

[1] Milcíades Peña. Introducción al pensamiento de Marx. 2007. Colectivo Editorial Último Recurso. Rosario, Argentina
[2] Henry Lefebvre. Lógica formal, lógica dialéctica. 2013. Siglo XXI, España
[3] Georges Novack. Para comprender la historia. 1975. Editorial Pluma. Buenos Aires, Argentina.
[4] Alan Woods y Ted Grant. La lógica formal y la dialéctica. 2002. Razón y Revolución Nº 10
[5] POScr. Para entender la situación internacional. Parte primera. 2012
[6] Marx, Carlos y Federico Engels. Manifiesto del partido Comunista. 1848
[7] Lenin, Vladimir Ilich. Imperialismo. Fase superior del capitalismo. 1916
[8] Carcanholo, Reynaldo y M. Sabadin. Capital ficticio y ganancias ficticias. 2013-CLACSO-Santiago de Chile.

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