"El Cordobazo les cambió los planes a los militares", entrevista a Ernesto González*
> ¿Qué lecciones del Cordobazo son las más útiles en la actualidad?
La misma pregunta le hice al Petizo Páez, uno de los dirigentes del Cordobazo. Hace casi un año fui a Córdoba a hacerle un reportaje para el libro que estamos por sacar sobre el tema y lo consulté por lo mismo.
Yo coincido con lo que dijo él. Pero primero te cuento la anécdota. Cuando le hice esa pregunta se me enojó. Medio en broma y medio en serio, a él no le gustaba que le preguntásemos qué aconsejaría, porque yo le había preguntado en ese sentido, no como lo estás haciendo vos ahora. Me dijo: “No me gusta la forma en que me lo planteás. Porque yo no doy más consejos. Es más, estoy harto de los consejos. Hay que hacer cosas y listo”. Yo tomé todo esto a la risa y nos reímos juntos.
Luego del enojo y de las risas, él me planteó que lo más importante era la democracia que hubo en la intersindical y en la conducción sindical en las dos fábricas donde militaba la vanguardia del Cordobazo: Concord y Materfer. La experiencia política que él rescataba es que, por la ausencia de democracia, los grupos se sectarizan. Y esto no es sólo para afuera sino también para adentro de las organizaciones. El problema democrático fue y es el más importante. Páez reconocía que hubo sectarismo en aquel entonces, pero también contaba varias anécdotas de cómo, cuando había un problema en Sitrac o Sitram [dos sindicatos de la empresa Fiat, Sindicato de los Trabajadores de Concord y Sindicato de los Trabajadores de Materfer], no se dudaba en llamar a asamblea general. Y lo mismo cuando el problema era de todo el gremio o de otras fábricas: exigían la más completa democracia.
> Contame sobre el libro que está por salir
Es el primer volumen del IV tomo de El Trotskismo Obrero e Internacionalista en la Argentina. Gira sobre el Cordobazo y la experiencia sindical clasista. Está pronto a salir, faltan detalles.
Lo primero que tratamos en el libro es una crónica de los hechos y las diferentes posiciones de los principales grupos de la izquierda y culmina con los intentos de creación del Movimiento Sindical Clasista (Mosicla). Estas son las experiencias que más conocía Páez… Hace poco volví a Córdoba para un acto recordatorio, después de su muerte, y en mi intervención reproduje las partes más importantes de dicha entrevista como forma de rendirle homenaje. Fue muy emocionante y creo que las palabras de Páez seguro serán de gran utilidad, de las que se pueden sacar muchas enseñanzas.
> ¿Y vos que opinás del Cordobazo?
Y, mirá, el Cordobazo fue un cambio total de etapa. Es un hito en la historia de la lucha de clases en la Argentina. Ya había habido unos elementos que nos habían empezado a alertar. Las luchas más importantes, estallaron en Villa Ocampo y Villa Quinteros. En esta última, en Tucumán, una marcha pacífica fue brutalmente reprimida por la policía. Se respondió levantando barricadas en las calles y el gobierno de la dictadura desató la represión sobre la población entera.
Esos dos hechos nos sirvieron para caracterizar que la situación estaba cambiando, antes de que estallara el Cordobazo. Nosotros opinábamos que en 1959, después de la derrota de la huelga general mediante el ataque al Frigorífico Nacional, si bien siguió habiendo luchas, hubo un retroceso del movimiento obrero que se extendió hasta 1969. En mayo del ’69 hubo un cambio, un salto cualitativo, y la mayor demostración de ello es que se intenta instrumentar la unidad del movimiento clasista de aquella época. Pero todo se estaba anunciando desde los acontecimientos de Tucumán y Santa Fe.
> ¿Incluso la magnitud que iba a tener el Cordobazo?
No, eso no. Pero se puede decir que no nos tomó de sorpresa. Hay que tener en cuenta que significó un cambio importantísimo. Todo se precipitó. Empezó en el movimiento estudiantil cuando aumentaron los precios del comedor y rápidamente se politizó y se extendió, aunque estuviera la dictadura del general [Juan Carlos] Onganía. El Cordobazo generó un proceso que luego le provocó la caída cuando se dividió el Ejército y subió el general [Roberto] Levingston.
> ¿El Ejército dejó correr los conflictos para que cayera Onganía?
Eso lo sugiere el general [Alejandro Agustín] Lanusse. Puede ser. Sí está claro que no intervino reprimiendo. Onganía cayó después de unos meses. Y Lanusse fue delineando la política de lo se llamó GAN (Gran Acuerdo Nacional), cuando llegó a la conclusión de que era el propio Perón el único que podía controlar al movimiento obrero que se les había ido de las manos. Sobre todo por la importante vanguardia obrera que había surgido en el Cordobazo. De ahí el llamado a elecciones sin proscripciones para el movimiento peronista y para el regreso de Perón.
> ¿El grueso de la clase obrera opinaba que si venía Perón se solucionaba todo, y el grueso de la burguesía opinaba lo mismo?
Efectivamente. Y al fin de cuentas esos sectores burgueses estaban en lo cierto: Perón era el único que podía frenar el proceso abierto. El régimen empezó a ver que no podía solucionarlo solamente con los cambios militares. La prueba está en que luego de la sucesión de los gobiernos de Onganía y Levingston, Lanusse terminó abriendo la perspectiva electoral.
Para eso los militares devolvieron el cadáver de Evita, y Perón pudo volver a la Argentina… Evidentemente todo esto no fue por mera “buena voluntad” del Ejército sino por todas esas circunstancias de la lucha de clases en la cual estaban unidos los obreros y los estudiantes, en una perspectiva de tirar abajo la dictadura militar. Por eso terminan llamando a elecciones. Es evidente que si no hubiera habido ascenso del movimiento obrero, se hubiera cumplido el vaticinio de Onganía de quedarse 20 años en el poder. El problema para ellos fue el desarrollo de ese proceso al que nosotros llamamos prerrevolucionario. No revolucionario, nunca dijimos que ya estaba la revolución.
> ¿Por qué?
Porque no estaba planteada en forma inmediata la toma del poder por la clase trabajadora. Pero sí era un proceso pre-rrevolucionario y había que ver hasta dónde y cómo se desarrollaba. El llamado a elecciones fortaleció al gobierno de Lanusse quien en 1971 interviene el Sitrac-Sitram, que era la vanguardia indiscutible de este proceso. Y ahí ya se había producido no solamente el Cordobazo sino el segundo Cordobazo, que se conoció como “Viborazo”.
> ¿Qué diferencia hubo entre uno y otro Cordobazo?
Si el Cordobazo anticipaba un posible triunfo de la lucha obrero-estudiantil contra la dictadura, el Viborazo ponía en el tapete el tema de qué organicidad tendría ese proceso y qué papel adquirirían los grupos políticos que iban surgiendo.
El primero podríamos decir que fue un poco más espontáneo, pero el Viborazo, según creo, fue prematuro. Y acá hay una discusión entre historiadores sobre que no era tan espontáneo sino que hubo una organización. Si bien todos los términos son relativos, para nosotros el Viborazo fue anticipado, y por eso fue una batalla que pudo ser frenada con el llamado a elecciones y con la intervención del Sitrac-Sitram. Es decir con una política parecida a la que hizo Duhalde cuando adelantó las elecciones del 2003. En aquel entonces ni se hablaba de elecciones. El propio Levingston pensaba quedarse por lo menos cuatro o cinco años para arreglar las cosas. Claro que la gran capacidad de acción de la clase obrera y su unidad con los estudiantes les cambiaron los planes a los militares.
> ¿Cómo se da la unidad obrero-estudiantil?
Es producto del ascenso que se generalizó. Primero fue en Corrientes y se fue trasladando a las universidades del Chaco, de Santiago del Estero. Después ese fenómeno se centró en Córdoba como epicentro, pero tuvo un rosariazo y un tucumanazo y unos cuántos “azos” más.
> ¿Cómo se vivió en la Capital?
La vanguardia estudiantil en Buenos Aires fue muy importante. Por otro lado, hubo conflictos que se extendieron como el de los ferroviarios, que empezó en Rosario, repercutió en Córdoba y se sintió hasta en Buenos Aires. Quiere decir que hubo una efervescencia importante. También hubo una manifestación organizativa de esto, hubo la búsqueda de unidad de esa vanguardia. En la capital federal se creó una comisión de solidaridad con el Cordobazo, muy importante aunque con obvias limitaciones. Y surgieron coordinadoras obreras-estudiantiles que perduraron mientras duraron las luchas.
> ¿Y las limitaciones del Cordobazo cuáles fueron?
Para mí fue una dirección con debilidades, por falta de experiencia. Esto era reconocido hasta por el propio Páez. Él mencionaba que tuvieron errores sectarios. En Córdoba, muchas veces no participaron en los llamados de la burocracia y esto generó que el grupo de los que van a constituir la intersindical clasista no se apoyaron en esas movilizaciones.
Otro de los errores que nosotros hemos señalado es que no previeron el ataque del gobierno y no prepararon a los compañeros de fábrica para un conflicto largo y tampoco se dieron una política para ganar el apoyo solidario del resto de los gremios. Pero esto no quiere decir que el Cordobazo no haya sido una de las luchas más importantes del proletariado argentino. Todo lo contrario. La prueba está en el nuevo golpe de Estado del 24 de marzo de 1976. Si bien el regreso de Perón y el gobierno de Isabel contribuyeron a debilitar las fuerzas del movimiento obrero y los estudiantes, la experiencia del Cordobazo debe tenerse en cuenta en los momentos actuales cuando se han producido importantes conflictos como los del Subte, que han estimulado la creación de un Movimiento Intersindical Clasista (MIC) que ha surgido con un programa antipatronal, antimperialista y antiburocrático digno de aprovechar las experiencias del Cordobazo.
Entrevista: JULIO HERNÁNDEZ
* Con más de medio siglo de militancia, es hoy el más destacado dirigente de la corriente fundada y dirigida por Nahuel Moreno. Compartió con él parte de su curso político en la Argentina y en otros países. Fue dirigente del MAS. Continúa con su habitual militancia cotidiana junto a compañeros del “Viejo MAS”.