AMIA: 30 años de impunidad (acto de APEMIA)
Cumplidas tres décadas del atentado a la AMIA, la LSR acompañó el acto conmemorativo y de presentación del análisis de cables de Télam y archivos de inteligencia que realizó APEMIA (Asociación por el Esclarecimiento de la Masacre Impune de la AMIA) junto a otros destacados panelistas en la Asociación de Abogados de Bs. As.
Compartimos junto a APEMIA, la firme y sistemática denuncia del estado argentino como autor material y principal encubridor del mayor acto de terrorismo realizado en democracia.
A continuación, reproducimos algunos tramos de las palabras de Laura Ginsberg, que aportan a mostrar el entramado criminal que prueban estos 30 años de impunidad.
(…) Procesamos alrededor de 360 cables de información [de Télam], y de esa manera pudimos empezar a curiosear cómo se había ido construyendo la información durante esa primera semana. Y efectivamente la primera gran conclusión que sacamos fue que hubo definitivamente una construcción de una narrativa, se orientó de manera deliberada la opinión pública para dirigir la versión de los hechos hacia una conexión internacional. (…) En definitiva, lo que quisimos fue tratar de ver cómo circuló la información durante esa semana, y notar que hubo una intencionalidad.
Lo primero que aparece, y de una manera muy brutal durante esos primeros días, es que todos y cada uno de los funcionarios del gobierno nacional y del gobierno de Israel afirmaron que no hubo amenazas y avisos previos acerca de la comisión de un posible segundo ataque en Buenos Aires, y esto fue sostenido de manera reiterada por lo menos los primeros cinco días de cables posteriores a la bomba. (…) Fue parte de la desinformación de esta gran campaña, porque después Pablo [Gitter, también de APEMIA] les va a contar cómo sí hubo avisos previos, muchos de los cuales todavía no son conocidos y por qué no se tuvieron en cuenta.
Respecto de las políticas que se establecieron, en aquel momento funcionaba la Convención Constituyente en Santa Fé, se estaba fundando una nueva democracia, estábamos reformando la Constitución Nacional, y lo primero que aparece como una política de estado es la cuestión de la seguridad. La decisión del gobierno de Menem en ese entonces de crear, incluso contra la voluntad de una parte del arco político de nuestro país, una Secretaría de Seguridad que se concretó muy rápidamente. El día 18 de julio empiezan a aparecer cables en donde se promueve la creación de esta secretaría, el 19 es el propio presidente Menem el que reivindica su creación y la crea, y el 20 asume el brigadier Antonietti como titular de esa Secretaría de Seguridad. Es decir, desde el punto de vista de las políticas que empezaba a establecer el Gobierno volvía a traer el debate entre defensa y seguridad interior –algo que volvemos a vivir en estos días–. (…)
Durante los primeros días había opiniones diversas: por un lado parte del Gobierno y de la oposición sostenían que la voladura de la AMIA había sido el resultado de la intervención de elementos neonazis, carapintadas, la famosa mano de obra desocupada; es decir que esto era responsabilidad de los elementos heredados de la dictadura. Otra parte del Gobierno, encabezada por quien era Ministro del Interior –Ruckauf–, por el Ministro de Defensa –Camilión–, y por el Ministro de Relaciones Exteriores –Di Tella–, sostenía desde el primer momento que esto había sido producto de una conexión extranjera, de una intervención de elementos terroristas que venían del exterior. Este discurso fue ganando terreno, particularmente apoyado por las declaraciones contundentes que provenían del Estado de Israel, (…) su primer ministro –Isaac Rabin– y su Ministro de Relaciones Exteriores –Shimon Peres– decían que la responsabilidad era de Irán. (...)
Sin duda se percibe esta tensión entre estas dos visiones, y lo que termina de definir esta situación es un cable de Cancillería en donde claramente lo que se pretendía era presentar a la prensa una versión unificada de lo ocurrido. Estas son las palabras de quien era embajador del estado argentino en Israel (...) Rápidamente después de este cable el discurso se unifica, la Convención Constituyente se pronuncia y dice que esto fue un acto que tiene una naturaleza foránea –textual–; y la dirección judía va más allá, y en la cabeza de Beraja [entonces presidente de la DAIA] se empieza a hablar de un acto de guerra. Esto es tan así que Menem el 22 de julio a la noche propone que el país implemente normas contra el terrorismo en el marco de la ONU –esto fue lo que ocurrió muchos años después–.
En definitiva, las conclusiones que sacamos es que en apenas 5 días de ocurrido el atentado se orientó a la opinión pública de que el atentado era producto de una conexión extranjera. En 5 días queda evidenciada cuál fue la influencia del gobierno de Israel para la construcción de esta orientación de la información. Y por último, lo que también queda muy evidenciado es la enorme cantidad de maniobras de desinformación que se pergeñaron desde el principio.
Todo esto nos lleva a una historia oficial que todavía el estado no puede probar, y que de alguna manera también se emparenta con las conclusiones que pudimos sacar sobre los archivos secretos de SIDE.
¿Por qué Argentina?
Creo que en términos generales hoy nos es complicado responder el por qué, todavía tenemos que establecer cómo, en qué contexto, y después tal vez podamos llegar a un por qué.
El canciller Di Tella muy pocos días después del atentado dio una respuesta que era algo como “fue el precio que pagó la Argentina por entrar al primer mundo”. Yo creo que eso puede ser una parte de la respuesta, pero no toda. Creo que en éste porqué también (...) fue esta necesidad de construir un nuevo enemigo. La subversión había sido el enemigo de la dictadura, y los documentos dan cuenta de este trabajo de pergeñar y encontrar en la propia población argentina aquellos grupos que pueden ser un nuevo enemigo, en un contexto internacional que también era diferente. El enemigo mundial, el comunismo como enemigo más visible, se había diluido después de la caída del Muro de Berlín, y Argentina era una democracia naciente, que tenía que establecer sus bases. (...). Había evidentemente una conciencia de que en este país estaba todo por hacerse pero había que marcar un rumbo, y yo creo que por eso la Argentina, su estado, los esbirros de la dictadura, sus servicios de inteligencia, sus fuerzas de seguridad tienen las manos puestas en este crimen.
Fuente: La Retaguardia (https://youtube.com/live/IPoa5CdOsWw)
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