MEDIO ORIENTE: un enclave estratégico
Los territorios palestinos tienen abundantes reservas de gas y petróleo: la masacre del pueblo palestino y la posible invasión al sur del Líbano están relacionadas con eso. Israel intenta convertirse en un actor global del mercado energético con el amparo de EE.UU. para sustituir el gas de Rusia y abastecer esencialmente a la Unión Europea (UE). Con este fin, un conglomerado de corporaciones trasnacionales se lanzan detrás de las disputas geoestratégicas para quedarse con este paquete de negocios multimillonarios. Y cada burguesía de la zona intenta sacar provecho de la situación tratando de mantener cierta independencia de las potencias en pugna.
La plataforma marítima de la Franja de Gaza es parte de las reservas gasíferas del Mediterráneo Oriental, una de las mayores del planeta. Un banquete que nadie quiere perderse. La reserva más importante se encuentra en Haifa, la ciudad portuaria del norte de Israel que pretende ser parte de la Nueva Ruta de la Seda (China) y del Corredor Económico India-Oriente Medio-Europa (EE.UU.), y es explotada por capitales estadounidenses, israelíes y chinos, para alimentar a Egipto, Jordania e Italia. Lo mismo hacen Turquía e Israel en dos yacimientos en el Líbano.
Para ordenar los futuros negocios, EE.UU. y la UE crearon el EastMed Gas Forum, un organismo destinado a coordinar el desarrollo regional de la reserva de gas, con la participación directa de países mediterráneos y de la Autoridad Palestina (AP). Con estos acuerdos aparece el proyecto Gaza Marine (1) bajo jurisdicción de la AP, bloqueado por Israel con el argumento de que los beneficios fueran a Hamas, impidiendo así a Palestina tener autonomía de suministro eléctrico.
Un jugador importante en este tablero es la monarquía qatarí, uno de los mayores productores y proveedores de gas del mundo, que desde 2012 alberga a la dirección política de Hamas y sus oficinas, y que también destina a Gaza US$30 millones al mes para pagar salarios públicos y combustible que garantice la energía eléctrica, fondos que administra Hamas. Paradójicamente, EE.UU. tiene en territorio de Qatar su base militar más importante del Golfo Pérsico, con 10.000 soldados. La razón por la que el imperialismo permite a uno de sus aliados en la región tener relaciones estrechas con “terroristas” es la importante reserva de gas a futuro de la Franja.
Contradicciones
El gobierno norteamericano trata de no verse involucrado en una guerra regional ya que necesita frenar a China en el Indo-Pacífico y lidiar con el desastre ucraniano, pero sigue enviando fondos y armas por las relaciones intrínsecas que fue forjando con el Estado de Israel y, aunque trate de despegarse del gobierno de ultraderecha, es su alfil en la región.
También la Unión Europea carga con el fracaso en Ucrania y el descontento por el apoyo al genocidio del pueblo palestino, y presiona por una pacificación vía la solución de los “dos estados” (uno israelí, otro palestino). En ese sentido la Asamblea General de la ONU respalda la inclusión de Palestina como estado miembro.
Por el contrario, la feroz ofensiva desatada por Netanyahu y sus socios de extrema derecha está dirigida a consolidarse militarmente sobre esos territorios, haciéndose con el control total de la Franja y de la zona en torno a Cisjordania (2) y así desbaratar definitivamente las presiones hacia la solución de “dos estados”.
Pero Netanyahu muestra un alto índice de impopularidad. Tras diez meses de incursión y más de 35.000 muertes, siguen cautivos más de cien rehenes, Hamas no fue erradicada y una fuerte caída económica derivada de los esfuerzos bélicos afecta a la población. Las masivas movilizaciones semanales exigiendo el adelanto de las elecciones y la negociación por los rehenes, ponen en cuestión el futuro del actual gobierno.
Las declaraciones del ministro de Defensa descartando un gobierno sionista en Gaza (militar o civil) abrieron una crisis, que se suma a la disolución del “gabinete de guerra” por la retirada de un sector de la oposición, y al reclamo de renuncia de Netanyahu y adelanto de las elecciones por el líder opositor Lapidde. Las contradicciones y la falta de acuerdo entre las burguesías respecto de la estrategia para administrar la Franja concluida la ofensiva, se multiplican.
La extrema derecha amenaza con abandonar el gobierno si se detienen las operaciones militares y avanza en la ingente confiscación de tierras en Cisjordania. Mientras, presiona para invadir el sur del Líbano, con quién Israel comparte frontera marítima para la explotación del gas y el petróleo del Mediterráneo Oriental, apropiándose así de esas reservas; lo que habilitaría alguna respuesta iraní en defensa de sus aliados de Hezbollah.
El asesinato en Irán del líder de Hamas y principal negociador con Israel (Hamiyeh), y simultáneamente de un comandante del Hezbollah (Shuky) en la capital del Líbano, es una escalada en la provocación con la anuencia de la Casa Blanca, tras el argumento de que "Israel tiene derecho a defenderse". Así pretende dar por tierra con un "alto el fuego en Gaza" y extender su ofensiva guerrerista a toda la región con el propósito de neutralizar a Irán como potencia regional, lo que agrava el contexto de guerra global.
Por eso es imprescindible alzar la voz en solidaridad con el pueblo palestino, en repudio a su genocidio a manos del Estado de Israel y contra todo el derrotero capitalista-guerrerista. Pero no hay “solución nacional” posible. Una paz duradera solo podrá construirse con la conformación de un poder colectivo del pueblo explotado de la región, fruto de una revolución en todo Medio Oriente, que expulse al imperialismo yanqui y derrote la política sionista y a las burguesías árabes. Solo así las riquezas naturales podrán ser útiles para el bienestar de las mayorías y no para los negocios de unos pocos.
N.J.
1) proyecto para la utilización y financiación conjunta con Egipto de un yacimiento gasífero en las aguas territoriales de la Franja de Gaza.
2) la organización israelí Peace Now denunció la legalización de la confiscación de 1.270 hectáreas en el valle del Jordán, destinadas al establecimiento de nuevos asentamientos, un récord desde 1993.