SAQUEO capitalista y salto represivo, editorial
La gran ficción económica, política y cultural que vendieron, se derrumba. Una parte del pueblo compró el cuento de la casta, la inflación cero, el emprendedurismo, etc., y se estrella contra una recesión que hunde desde la demanda de energía y combustibles hasta el empleo y los salarios, los depósitos y los préstamos bancarios, etc. Los “expertos financieros” tampoco consiguen los dólares de los agro-extorsionadores, ni los del FMI, que desangra al pueblo con la colosal deuda externa contraída por Caputo y Macri. De conjunto, los alertas crecen, y salvo el propio gobierno y su aparato de propaganda, nadie niega que la economía se encamina a una crisis superior, no muy lejana y potenciada por la fuerte dependencia financiera internacional.
Por eso apuró el “toma y daca” con algunos senadores para aprobar la Ley Bases, y permitirse dirigir el saqueo con cierto “decoro” institucional a través del RIGI, aunque la desregulación real cae sobre la competencia capitalista en el vasto mercado interno, no solo afectando a las Pymes (una especie en peligro de extinción bajo el mundo real de los monopolios). En paralelo, se prende la motosierra contra todos los organismo estatales que cubren las emergencias alimentaria, de salud mental, adicciones y víctimas de todo tipo de violencias que, en numerosos casos, significa la diferencia entre la vida y la muerte.
Esta reconversión salvaje de la Argentina, con independencia del pequeño “sociópata” gobernante, no es más que otra expresión de la disputa que se libra en el mundo, por la energía y sus rutas de comercio en primer lugar, con la guerra que inició la OTAN en Ucrania, el genocidio en Gaza y la ofensiva de Estados Unidos en América del Sur, que incluye la actual provocación de una guerra civil en Venezuela, la primera reserva de petróleo del planeta.
Por allí hay que rastrear la interna que escala entre Macri y Milei. Es factible que el jefe del PRO vea peligrar sus posibles negocios como aliado de capitales petroleros (y otras yerbas árabes) que se pueden estar “pisando” con otras multinacionales en el saqueo del país.
Esto es el capitalismo funcionando a pleno, despojado de la careta del “estado social presente” y en un mundo en crisis, por eso los distintos peronismos –que tratan de armar su rompecabezas hacia las legislativas del año próximo– no cuentan con un proyecto real sustitutivo de esto. No obstante, esa es la salida que milita el papa Bergoglio, tratando de articular una coalición que sirva tanto como alternativa electoral y, eventualmente, como “válvula de escape” en caso que la bola de crisis haga peligrar el régimen político de dominación. Ello incluye el reciclaje sindical gremial para armar una nueva central, sobre todo cuando los “amparos judiciales” o las plegarias de la CGT y CTA a San Cayetano no traigan pan, techo ni trabajo a la gente.
Lucha social y régimen policíaco
Sectores trabajadores (estatales, privados, jubilados) vienen resistiendo en forma fragmentada los despidos, cierres, ataques salariales, con o sin el apoyo del sindicato. Pero las luchas vuelven a replegarse y cada logro vuelve a ser atacado nuevamente. Las expresiones unitarias que confluyeron hasta el momento expresaron la bronca y una poderosa capacidad de movilización cuando somos convocados y convocadas ampliamente. Pero empiezan a mostrarse insuficientes frente a la fortaleza de las patronales y el Gobierno, que doblan la apuesta utilizando todas las armas del estado (las de fuego y la judiciales) para reprimir la protesta y garantizar el saqueo. Así regresa la vieja organización criminal, más conocida como “SIDE”, sospechada de cuanto crimen político haya existido en los 40 años de la vuelta a la constitucionalidad; de ahí también el proyecto de involucrar a las Fuerzas Armadas en la represión interna, la sugestiva visita a genocidas presos y el resurgir impune de nichos fascistas (por ahora más aislados que masivos), una alarma que se enciende para el pueblo.
Por ello hay que redoblar esfuerzos en ayudar a parir una resistencia masiva del pueblo trabajador, soldando puentes de unidad “hacia arriba”, “por el medio” y, sobre todo desde abajo, intentando revertir el aislamiento relacionando los conflictos, sellando la solidaridad, apostando a sumar a las capas populares juveniles (las que “lo votaron” y las que no) reconociendo que se agotaron las viejas formas de organización bajo el caudillismo sindical y político puesto al servicio de uno u otro proyecto patronal.
La etapa abierta no deja margen para ilusionarse ya con “el sufragio universal” o la mera presión social para frenarlos. El régimen democrático burgués está cuestionado en sus pilares, con o sin Milei, aquí y en el mundo. Elon Musk, el parásito más rico de la Tierra, incita públicamente a financiar guerras para saquear el litio, y no está preso “por apología” de nada. Laura Richardson, jefa del Comando Sur declara la intención de Estados Unidos de re-colonizar los recursos naturales del continente…. Esas son las fuerzas reales que fagocitan la democracia en el mundo. Sin resistencia, sin revoluciones, el capital “se siente libre” de romper sus propios marcos legales para multiplicar la ganancia.
No es la economía, es el sistema capitalista
El historiador Jaime Fucks radiografiaba en 2022 el cuadro social de la Argentina: “...hubo una explotación sin parangón de nuestra clase obrera y amplios sectores del pueblo; en medio de una producción que duplica las necesidades alimentarias del país, nacen generaciones diezmadas por grandes deficiencias físicas y mentales, a causa de la insuficiencia nutritiva, falta de medicamentos, de cuidados y educación en la primera infancia…”. Y en Estados Unidos (la meca del capitalismo) según las revistas de salud especializadas uno de cada 25 niños de cinco años morirá antes de cumplir los cuarenta a causa de las desigualdades crecientes, que están en la base de los trastornos mentales que provocan suicidios, asesinatos y sobredosis.
Sin embargo, en el polo opuesto, inmensos progresos de la ciencia y la tecnología son puestos al alcance de muy pocos, y mientras la asombrosa tecnología “3D” permite que una máquina imprima comida, prótesis humanas o una vivienda en 24 hs... Cada cuatro segundos una persona muere de hambre en el mundo; en Argentina, muchos mueren por un cáncer laboral sin llegar a saberlo, miles de indigentes no pisarán nunca un centro de salud barrial y familias enteras deambulan a la intemperie por falta de un techo. A su vez, las maravillas de la Inteligencia Artificial podrían reducir un 75% los tiempos de trabajo requeridos hoy para realizar cualquier tarea humana, dando empleo a todos los y las habitantes de la Tierra, pero las patronales expulsan al desempleo a miles de millones de personas y un 30% de los seres humanos está considerado como “sobrante” para este sistema, ordenado por la lógica privada del capital.
La revolución: “freno de mano”
Las posibilidades para el socialismo existen en la misma realidad del capitalismo, en su desarrollo humano, científico y tecnológico. Un estallido revolucionario sería como un “freno de mano” ante el avance creciente de la barbarie. Y la revolución socialista es la única perspectiva realista para las masas populares.
Los pueblos no estamos condenados a esperar “los buenos tiempos” o a aceptar una muerte lenta. Es tarea de los sectores explotados más decididos romper con los paradigmas de la dominación capitalista: su democracia de clase, la moral conservadora, el culto al líder… identificar con claridad a nuestro enemigo y transparentar la lucha contra las patronales, su propiedad privada, su estado… podremos, así, aportar a canalizar las energías sociales cuando millones lo decidan, para derrotar definitivamente a los dueños de todos los privilegios y abrir la posibilidad de una nueva sociedad.