VENEZUELA: Petróleo y teatro de guerra
El petróleo de Venezuela es el botín que persigue el imperialismo norteamericano hace varias décadas. Para ello fomentó el golpe de estado contra el ex presidente Hugo Chávez en 2002 (a quien las masas repusieron mediante una lucha histórica) y los tantos intentos de desestabilización del régimen político desde entonces.
La necesidad de echar mano sobre los recursos de Venezuela se multiplicó en los últimos tiempos, dada su vinculación con China y Rusia, potencias que disputan la hegemonía económica, política, militar y cultural norteamericana en cada rincón del planeta, desde el Mar de China, Europa del este, Medio Oriente, el Ártico, la Antártida y América del Sur. En el mundo hay guerra militar, entre otros recursos, por el petróleo.
Esa es la explicación de la actual campaña contra el gobierno de Maduro, incluyendo la incitación a una guerra civil como pretexto hacia una posible intervención militar. Para ello reciclan a los viejos promotores de la guarimbas, los golpes de estado, los atentados magnicidas, y llamados a la intervención militar contra Venezuela. Eso es Corina Machado, y eso es su falso candidato, ex agente de la CIA, Edmundo González Urrutia; ambos representan el ala venezolana de la ultraderecha mundial, como ayer Capriles, López, o el fantástico “presidente de nadie”, Guaidó.
El método para la mentira no repara en creatividad: antes de que se hagan las elecciones, la derecha anuncia un posible fraude; y cuando terminan las elecciones, grita “fraude” antes de contar los votos; entonces llama a movilizaciones sociales, con violentas provocaciones (edificios quemados, tiros, golpiza a chavistas, etc.) y se victimiza de la represión. El resto lo hace la prensa dominante del mundo.
Verdades y mentiras
Desde Chávez, en Venezuela hubo más de treinta procesos electorales, reconocidos internacionalmente por su transparencia y efectividad. En ninguno de ellos “se publican actas”, lo prohíbe la ley electoral. Lo que el Consejo Nacional Electoral (CNE) publica son los resultados, por mesa, parroquia, municipio, estado, y los resultados finales bajo previo acuerdo de fiscales y autoridades. El domingo 4 de agosto, llegado el día de las elecciones, de los ocho candidatos que se presentaron, uno solo, el de la ultraderecha, denunció fraude (sin pruebas) y exigió “la publicación de las actas”, para, horas después, “publicar” sus propios números, sin testigos ni autoridades, es decir, fraguados, por eso tampoco los llevaron al CNE, a la justicia, a la prensa ni a los veedores.
Con esas “pruebas”, más unas cuantas imágenes televisivas y muchas fakenews se impresiona a la opinión pública internacional y se monta otra campaña golpista en nombre de la “transparencia democrática”.
Que Maduro muestre las actas, o el resultado real de la elección es lo que menos importa a la derecha. Y es lo que menos debiera importar hoy, también, a los explotados y las explotadas del mundo.
Ha comenzado una nueva ofensiva del imperialismo contra Venezuela, en el marco de la guerra por el petróleo mundial.
P.M.