Suplemento de BR: Un año de La Libertad Avanza en el gobierno

Las cosas por su nombre: quien ha dado un salto histórico a su favor es el gran capital, nacional e internacional. Lo hicieron por intermedio de Milei, quien, dependiendo de las contradicciones y fricciones de la lucha de clases (por arriba entre los capitales, y por abajo con los sectores populares) puede convertirse en "descartable" para esos mismos sectores del poder y saltar como un fusible.

En el presente, Milei es quien logra delinear una perspectiva ideológica, política y económica (la "batalla cultural") acorde a la ultra ofensiva que se expande en el mundo, con el objetivo de erradicar todos los derechos políticos-sociales, laborales, culturales, conquistados por las masas durante el siglo XX. Es para garantizar fructuosos negocios a una minoría de multimillonarios que vienen por todo, cuya expresión más cabal se manifiesta en el gabinete de gobierno del futuro presidente de los Estados Unidos, Donald Trump.


1- Este año la gran burguesía avanzó de facto sobre numerosos derechos políticos, impensados hasta con el propio menemismo, e incluso con Macri. Transformaron garantías constitucionales en polvo: la libre circulación (Protocolo), la libertad de prensa (periodistas censurados y encausados), la presunción de inocencia (inaugurada con la detención al voleo el 12 de junio), y una mayor violencia  represiva y penalización, contra jubilados, profesionales, vendedores ambulantes, estudiantes, docentes, "asambleístas"... todo, con la ley en la mano.

El discurso pro-fascista y oscurantista va "filtrándose" por todo el aparato del estado: en los tribunales, en el Parlamento, en los ministerios, en la prensa de radio, diario y televisión, desde jueces y fiscales, diputados/as y senadores/as y un amplio abanico periodístico. Mientras, comienzan a naturalizarse acciones paralelas "de baja intensidad",por sectores no oficiales (ex-policías, lúmpenes, militantes políticos, campaña en redes, seudo periodistas) que se complementan con provocaciones explícitas, como lo fue contra locales de la izquierda, o en la asamblea de la Universidad de Quilmes, o en la marcha universitaria (donde el provocador era "cuidado" de cerca por tres yutas disfrazados de laburantes que se movían entre la gente). Pero lo más llamativo es que el método proto-fascista llegó hasta las puertas de la propia UCR, a solo minutos de que Milei hablara contra Alfonsín, "el padre de la democracia", como fue bautizado por la burguesía.

Es decir, no hay asesinatos al estilo Triple A ni dictadura a secas. Hay, sí, un accionar planificado y calculado de cada episodio, preparado mediáticamente, independientemente de sus resultados. Hay una política consciente de sectores de la burguesía que, con algunos escollos, va logrando avanzar en el estrangulamiento de la libertad de las personas, y a quien le quepa, generarle un efecto aterrorizante. Ese es el marco que da espacio para la fundación de lo que llamaron "el brazo armado" de La Libertad Avanza. Así van constatando la aceptación social o el rechazo de un lenguaje, de una historia; así se prueba cuánta reacción encuentra tal o cual hecho explícito, con actores -en apariencia- insípidos, aunque bien entrenados para responder con bastante cálculo. "Todo es metafórico", declaran cuando se los interpela.


2- En lo económico, imponen mayor explotación y ganancias. Ese nuevo encuadre de salto represivo, por el que viene luchando la burguesía hace muchos años, lo precisa para asegurar esta verdadera avalancha en materia de transformación económica, donde no había "un plan" sino un asalto en banda a los recursos nacionales, con el RIGI y la entrega de cierta soberanía (por ahora solo territorial, fluvial, marítima, científica...) y por abajo, un saqueo a la calidad de vida -y la vida misma- de los explotados y explotadas, los jubilados y las "clases medias". Lograron ir por el "derecho" a comer (con la baja de Planes y cierre de comedores), contra el "derecho" a la atención en la salud pública (además del desguace en PAMI, desregulación de obras sociales, cierre de hospitales históricos especializados y programas de emergencia) 

Junto con ello se avanza hacia la liquidación del histórico sistema paritario. Los salarios altos y el trabajo formal quedarán solo para un porcentaje marginal de la masa trabajadora, obviamente en los rubros de tecnología, energía y quizás en lo más jerárquico de comercio-alimentación, pero el resto de la industria (automotriz, construcción, transporte), de servicios y del Estado ya están entre los salarios más bajos de América Latina.

Nadie de los grandes poderes ha perdido. Mejor dicho, todos han amasado fortunas muy por encima de la media, durante la pandemia y después. Por definición, en etapas de crisis capitalista los capitales más grandes y concentrados tienden a seguir absorbiendo a los que están menos preparados para competir. Crisis capitalista, sistémica, no significa entonces "pérdidas" para estos, por el contrario es sinónimo de oportunidad para los grandes capitales, que hoy ya son más que meras "multinacionales" (combinando, además, la brusca imposición de las tecnológicas, cambio de magnitud que se opera en el mundo entero) El RIGI ya es una realidad.  Fue pensado en la necesidad de facilitar ultra-ganancias, sin trabas, para una mayor explotación de la fuerza laboral e ínfimos impuestos y reglas; por eso a su vez se potencian las luchas de rapiña entre las compañías más poderosas.

Un ejemplo de esa disputa -entre otros, y que toca ya a los propios impulsores de la reforma- es el del emporio de Paolo Rocca (Grupo Techint), que por un lado ha logrado meter parte de sus Ceos en el gobierno -con óptimas prebendas a sus empresas- pero de repente aparece Petrobras pujando por importar gas barato de Vaca Muerta hacia Brasil, para lo cual precisa hacerse de una parte del paquete accionario "argentino". Y, obviamente, también se ve rodeado por los capitales chinos, exigiéndole al gobierno limitar sus importaciones de acero, que están destruyendo sus Pymes satélites, pero con quienes al mismo tiempo es socio en Vaca Muerta. 

Estas luchas entre pandillas de la gran burguesía, de la que también Macri y sus mil negocios legales e ilegales son parte, explica las pujas dentro del estado, en las provincias, al interior de los partidos políticos y del gobierno mismo.


3- Lucha ideológica

Para que la burguesía pueda afirmarse sólidamente en este nuevo mapa social de ultraexplotación laboral y pauperización social, nace una primera prioridad: cuestionar las tradiciones, los simbolismos populares, crear confusión, deslegitimarlo todo e imponer cambios hasta en el mismo lenguaje que nombra las cosas, apostando mientras a que el paso del tiempo y un recambio generacional hagan su parte en el quiebre de cierta Memoria Colectiva. Es parte de lo que llaman "la batalla cultural", la que ya asomaba con el macrismo -"terminar con 70 años de populismo" decían-, y que ahora toma carnadura social en amplias capas proletarias al compás de la ola retrógrada internacional.

La condena a Cristina Fernández (más allá del parcial rechazo parlamentario de proscribirla) es la otra cara del atentado, buscando descabezar toda referencia política popular relacionada al pasado estatista. Incluye buena parte de la estructura sindical tradicional, y sobre todo los supuestos "pilares intocables" de la democracia burguesa (garantías constitucionales, libertad de expresión y manifestación, libre movilidad) El régimen político que conocemos se encamina rápidamente hacia uno más policíaco; el poder real, el capital, se sacude la "costra democrática" y deja ver la esencia misma del Estado como el brazo armado de la dictadura cotidiana de los poderosos.


4- Alineamiento internacional con Estados Unidos e Israel en medio de la guerra

Los sectores que se impusieron con Milei son los dominantes del imperialismo norteamericano y los más reaccionarios-guerreristas de la burguesía israelí, a la vez, socios estrechos entre sí. Esto seguramente se fortalecerá en la gestión de Trump.

Israel se reserva el derecho a proponer nombres en ministerios claves de la Argentina: Seguridad y Defensa-Cancillería. Su política exterior toda lo impone así (Israel es expansionista y un gran fabricante de armas), Patricia Bullrich es quien viene representando esta orientación, y el nombramiento de Petri, un alfil a su servicio, ya logró el envío a Medio Oriente de tropas argentinas "en carácter de apoyo logístico", y negocios que van desde el comercio del agua por Mekorot, hasta la compra de pistolas Táser y otros "juguetes" de la muerte.

Pero en el contexto actual es solo el comienzo. Detrás de esta política están los poderosos intereses israelíes de banqueros, de la industria de armas, de la energía... pero no en un momento cualquiera, sino en medio de la guerra que va a reconfigurar el mundo. Argentina es un país funcional a ambas potencias. Al menos el atentado a la AMIA fue consecuencia directa de esa funcionalidad, lo mismo el contrabando de armas a Croacia y Ecuador y la posterior voladura de Fabricaciones Militares de Río Tercero para ocultarlo. Es el imperialismo (y su poderoso aliado en Medio Oriente) los que usaron a Argentina como laboratorio para el atentado y promovieron su encubrimiento, tal cual denunció también Laura Ginsberg, miembro de APEMIA.

La salida de Mondino de la Cancillería -incluyendo el turbio episodio en la ONU- alimentó la profundización del alineamiento con esos sectores. El gobierno deja claro que cumple, y lo demuestra llamándole "limpieza ideológica" a la separación de funcionarios y su reemplazo por cuadros del riñón yanqui-israelí, sin rodeos.


5- Los sindicatos son parte del agotamiento de las viejas conquistas sociales del siglo XX. Nacidos en Argentina al calor de un cambio de época, se viene acelerando el derrumbe de sus cimientos económicos (el estado proteccionista) que fue mutando hacia lo contrario, funcional a esta nueva ofensiva del capital, cualitativamente superior -y distinta- a la de los ´90, cuya expresión política es Milei.

Hace tres décadas, un gran espectro de la vieja burocracia se asociaba a las burguesías tejiendo una telaraña de negocios, cuyo común denominador fue el de la Salud de los afiliados administrando el monopolio de las Obras Sociales. Pero hoy, los nuevos gigantes internacionales de la medicina y la industria farmacéutica buscan desregular incluso ese mercado. Aunque no solo es la Salud. Existe un entramado histórico de intereses millonarios inter dependientes no tan sencillo de romper, entre variados sectores empresarios con variados sectores del sindicalismo que van desde el "rubro productivo" al financiero, energético, el turismo, el comercio internacional o el contrabando. Este vínculo "constante y sonante", sólidamente contraídos a lo largo del tiempo, los obliga a tener que sentarse de igual a igual con los jerarcas gremiales más poderosos.

Estamos, en primer lugar, frente al ABC de una puja intercapitalista, a partir de la cual cada bando utiliza las herramientas de presión que posee. El paro y movilización de trabajadores fue una de las tantas que utilizó el sindicalismo para frenar momentáneamente la quita de la cuota sindical compulsiva y, en parte, la desregulación de las Obras Sociales. Esa pelea continúa. Mientras, la burguesía le va mostrando al trabajador cómo negocia y compra a los dirigentes sindicales, es decir, al mismo tiempo que se sienta a negociar les serrucha el piso, jurídica, ideológica y mediáticamente, socavando su escaso prestigio en pos de secar su poco "poder de fuego", y que vayan cayendo por su propio peso.

Otro sector gremial, en cambio, sostuvo otro tipo de vínculo más amarrado al sector capitalista productivo y sobre todo al viejo "estado elefante", desde las empresas y sectores públicos (transportes en general, ministerios, etc.). Este amplio espectro - sectores de la CGT, las CTA, camioneros, productivos como aceiteros, automotriz- no interesa a la gran burguesía que hace punta hoy, y si no interesa para los negocios no tiene razón de ser, es un estorbo "estatista" en términos económicos, por lo tanto hay que correrlo del medio... a no ser que se respalde en una fuerza social que, precisamente, impida el desarrollo de esos negocios desde la inestabilidad político-social. Mayoritariamente estos sectores juegan, por supuesto, en las internas del peronismo, para distintos espacios como el de Massa o los kirchnerismos, y es el factor que entra ahora a cobrar peso en la rosca del mundo sindical (en vista a las próximas elecciones) incluida alguna que otra demostración de fuerza con actos o marchas.

Desde estas materialidades entendemos entonces que la distinción entre dialoguistas y combativos es una diferenciación muy real, pero solo desde la ubicación del gobierno y las patronales, es decir, solo para ellas pueden ser lo "uno" o lo "otro". El activismo y los trabajadores de a pie debemos ser muy conscientes de ello, no para sacarle el cuerpo a los acuerdos o a tal o cual medida que tomemos para defendernos -dado que, con más o menos énfasis, las burocracias seguirán necesitando de la política de movilizar- sino para no formarnos falsas expectativas como ya ocurrió (no "hace mucho" sino ayer mismo).

Este cuadro general explica la política que tuvieron en el año de gobierno. Vale un repaso breve.

Como respuesta al salvaje DNU del gobierno, el 27 de diciembre la CGT "presenta un amparo en la justicia" pidiendo que los trabajadores la acompañen, aunque respetando el Protocolo, sin provocaciones, etc. Tal vez sin esperarlo, la plaza y las calles se desbordaron con miles de trabajadores en claro clima de reanimamiento. Contra lo que piensa cualquier laburante de a pie -de que la lógica hubiera sido aprovechar aquella disposición para organizar y prepararse mejor- la CGT llamó a esperar el pronunciamiento de la justicia... ¡en víspera de la feria judicial! De más está decir que, además, aquel día la policía provocó y apretó a la gente y justificó una primera represión, aunque los trabajadores, como pidió la CGT, hubieren respetado la "orientación" recomendada. Luego, ya con la Ley "ómnibus" a punto de discutirse en el Congreso, vino un nuevo paro el 24 de enero, con una masiva movilización de miles y miles, que fueron a escuchar "como sigue esto", pero debieron conformarse con un insípido discurso de cinco minutos inaudible más allá de la plaza Congreso.

Los primeros paros y las movilizaciones posteriores del primer semestre (24 de marzo, 23 de abril, 1° de mayo, 12 de junio) no dejaron lugar a dudas de la capacidad de movilización de la población. Y toda la dirigencia involucrada se cuidó explícitamente de hacer equilibrio entre la bronca social y el orden institucional, tal vez esperando un "reconocimiento de buenos modales" de parte del peor enemigo de clase de la historia. Eso explica la no preparación ni continuidad real de las medidas, mucho menos el idilio de esperar "un plan de lucha" como le seguirán reclamando religiosamente sectores mayoritarios de las izquierdas.

En el año de gobierno de Milei, la película entera constató que, sin que los trabajadores y las trabajadoras tomen en sus manos la resistencia y lo desborden todo -incluyendo a las burocracias entreguistas en la lucha contra la patronal- todas las medidas de lucha que sirvieron en otra etapa, hoy son cenizas.


6- Los sectores populares han reaccionado de acuerdo a un montón de limitaciones, y lo seguirán haciendo con tiempos diferentes. Hasta aquí, vienen recibiendo una descomunal embestida en sus condiciones económicas y de vida, incluso en los sectores asalariados más altos. El ejemplo de hoy es Aerolíneas, que está "entre las cuerdas" del cierre o la privatización. Y aunque las universidades frenaron algo al gobierno, serán atacadas nuevamente, más temprano que tarde. Lo mismo los hospitales nacionales, el Conicet, el INTA y otras tantas empresas estatales que esperan la guillotina.

En este solo sentido, estas "limitaciones" (si correspondiera el término) van desde la conciencia estatista (y con ella la democracia capitalista) hasta el individualismo de época más recalcitrante. El avance capitalista sobre las masas populares se ejerce, a la vez, a caballo del mismo proceso de "revolución tecnológica", con todas sus consecuencias sobre las cabezas de nuevas y viejas generaciones.

Pero la materia en el fondo, que subyace a toda esta suerte de desorientación más general de las fuerzas populares, está en el agotamiento estructural del sistema. La burguesía como clase dominante es incapaz, orgánicamente, de dirigir a toda la sociedad en una dirección progresiva. Esa es la base para que "las fuerzas del cielo" se dispongan a profundizar lo que llaman "la batalla cultural" sobre las cabezas, un macanazo oscurantista disfrazado de progreso que nos transporta al medioevo, al látigo y la cruz.

Es lo que, según los libertarios, se viene el próximo año, además de mayores ataques a nuestras condiciones de existencia. Pero hay que prestar atención a la articulación del discurso de estos nuevos Torquemada de la clase dominante. La burguesía mundial va camino a doblarle el lomo, quebrándole las ideas, los saberes, la memoria y hasta el lenguaje, a sus esclavos modernos.

Solo que la prepotencia ideológica, incluso con salvajes niveles de explotación humana, no aseguran la dominación infinita de esta vieja clase social, agotada histórica e intelectualmente. Hace más de un siglo comenzó la curva de su decadencia, que abre la posibilidad de liquidarla a manos de la revolución social que demanda la Historia.

Desde ese nuevo poder, los productores reales, los millones de trabajadores y trabajadoras tomarán en sus manos la gran propiedad privada (desde las tierras hasta la inteligencia artificial) para decidir cómo ponerla en función del desarrollo colectivo.

Sin falsas analogías ni futurismo inútil, si existe una perspectiva real de progreso para los pueblos, es revolucionaria y es comunista, precisamente lo opuesto -y en guerra- contra lo que propone Milei y la despreciable clase que representa.

La perspectiva para los pueblos de la Argentina y el mundo es

REVOLUCIÓN SOCIALISTA

o más BARBARIE CAPITALISTA

LIGA SOCIALISTA REVOLUCIONARIA

5/12/2024

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